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7 tácticas infalibles para persuadir a tus clientes en tus reuniones de trabajo

Por Ros

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La comunicación es (casi) todo en la vida y en los negocios.

El problema es que, algo que es tan fundamental para nosotras como la comunicación interpersonal, es de por sí complicadísima.

Ya lo sabes.

Seguro que te has metido en más de un lío por decir lo que querías decir de una manera totalmente distinta a la que querías decirlo.

¿Sí o no?

Y es que son muchísimas las variables que interfieren en el proceso y que dificultan que el mensaje que queremos trasmitir llegue a nuestro interlocutor tal y como nosotras habíamos previsto en nuestra mente.

Si le sumamos el hecho de que las palabras no tienen un significado inherente, sino que nosotras les asignamos un significado en base a nuestras circunstancias, ya tienes la receta para el desastre garantizada.

Así que es fundamental que tengas siempre muy presente, no sólo lo que comunicas, sino cómo lo comunicas.

Piensa que, en el mundo de los negocios, te vas a comunicar con gente maravillosa, pero también te vas a topar con gente que tiene un ego que no le cabe en el cuerpo, con gente que se exalta muy fácilmente, y con aquellos que se sienten inseguros al hablar.

Conseguir esa comunicación efectiva a veces es todo un reto, para qué nos vamos a engañar.

Pero nosotras tenemos 40yqué y hemos tenido unos cuantos años para practicar ;)

Así que, con unas cuantas pautas, vas a tener a tus clientes pidiendo desesperadamente que les vendas tus productos/servicios una y otra vez.

 

7 Tácticas para persuadir a tus clientes en tus reuniones.

1. Expresa tus opiniones de forma clara.

Para persuadir a un cliente o a un proveedor, necesitas tener tus ideas muy claras.

Cuanta más claridad transmitas en tu comunicación, más interés generarás en tu interlocutor.

Si crees que tu contribución puede ser significativa, encuentra el valor para comunicarla, y hazlo de manera clara y convincente.

Lo peor que puede suceder es que ese cliente potencial te dé una negativa (de momento).

No te preocupes, porque con la práctica llega la perfección.

Tu objetivo es ofrecer un discurso claro y enfocado.

Algo que siempre viene muy bien, es tener tu “Elevator Pitch” memorizado y listo para compartir.

Tu “Elevator Pitch” (EP) resume la esencia de tu negocio.

Se llama así porque hace referencia al poquísimo tiempo que tienes para contarle a tu oyente en qué consiste tu negocio, si vas en un ascensor desde la planta baja a tu destino (y dejarle boquiabierto).

El EP no debe ser un argumento de venta descarado y aburrido que lleve a tu oyente a la desesperación en los primeros diez segundos.

No le aburras con información innecesaria sobre los productos y servicios que ofreces.

Cuéntale una historia sobre ti misma y sobre cómo funciona tu negocio.

Y cuéntasela con confianza y entusiasmo, usando un tono de voz y un lenguaje corporal que refleje una trayectoria seria y consistente, y que le dé a entender cuál es tu misión.

Pregúntate a ti misma, ¿cómo puedo dejar huella y causar impacto en tan sólo un minuto?

 

2. Deja a tu cliente con ganas de saber más.

Este punto es clave.

Empieza tu reunión con una presentación clara y ordenada sobre el mundo de tu empresa.

A continuación, pasa a demostrar por qué eres única sin perder de vista tu objetivo (si quieres hacer una venta, obtener un nuevo cliente o conseguir un testimonio).

Es importante que previamente le dediques algo de tiempo a crear un mensaje conciso y claro, siempre manteniendo tu objetivo final en mente.

Intenta incluir los siguientes elementos:

  • ¿Cuál es tu producto o servicio?
  • ¿Quién es tu mercado?
  • ¿Quién dirige la empresa?
  • ¿Cuáles son los logros de tu equipo?
  • ¿Quién es tu competencia?
  • ¿Cuál es tu ventaja ante tus competidores? (Fun-da-men-tal)

Elimina de tu discurso cualquier jerga utilizada para impresionar a tu oyente o para hacerte parecer más inteligente.

El oyente normal no está familiarizado con el vocabulario específico de cada sector.

Trata de crear una imagen visual en la mente de tu oyente y recrea la historia de tu empresa en su mente, para que se le quede grabada.

 

3. Acompaña tus palabras con un lenguaje corporal apasionado y cautivador.

Si percibes un cierto interés en los ojos de la otra persona, continúa haciendo preguntas abiertas para averiguar si se trata de un cliente potencial o simplemente te está respondiendo por educación.

Un “bueno, basta de mí, y tú ¿cómo resolverías este tipo de problema?” podría ser una gran manera de colocar la pelota en su tejado, como quien no quiere la cosa, y continuar con los turnos naturales de una conversación.

Y si consigues que la conversación continúe su cauce, trata de hacer que se comprometa a una discusión más firme.

Intenta algo así como “Me gustaría tener una conversación contigo acerca de X. ¿Cuándo sería un buen momento?”.

 

 

4. No te delates nunca.

¿Te han hecho una pregunta “trampa” y no tienes muy clara la respuesta?

Evita el “no sé”.

Desvíalo hacia un: “Ros es la verdadera experta en materia de Facebook Ads, así que mejor incluirla en esta conversación para ver si puede ayudarnos a responder a esta pregunta”.

Con esta respuesta refuerzas tu credibilidad, demostrando que estás haciendo un esfuerzo para participar activamente en la solución del problema, y que sabes obtener información accediendo a la inmensa experiencia de tus colegas.

 

5. Intenta avanzar en la conversación.

¿Verdad que a menudo te encuentras con que la conversación en una reunión no consigue avanzar?

Cuando te encuentres con este tipo de obstáculos, pregúntale a tu interlocutor: “¿Qué más podemos hacer para avanzar hacia una solución?

Esto anima a la gente a abrirse y compartir lo que tienen en mente (aunque a veces nos parezca una locura).

 

6. Expresa empatía.

En todos los ámbitos de tu gestión empresarial, y en tus reuniones de trabajo en particular.

Da a entender a la gente que valoras su trabajo y que sabes lo mal que lo pasan en ciertas circunstancias. Siempre.

Sólo escuchando activamente sus preocupaciones e intentando entender su perspectiva, te vas a ganar su respeto.

Y ya sabes, acompáñalo con un lenguaje corporal agradable y mantén siempre un contacto visual directo durante tus conversaciones para demostrar que estás prestando atención a lo que dicen.

Frases como “Sí, parece un reto” y “sé a lo que te refieres” son geniales para promover esa conexión humana entre interlocutores.

 

7. Controla tus emociones al hablar y no pierdas los papeles.

A veces nos superan, ¿para qué vamos a negarlo?

Y durante la reunión se puede generar algún momento de tensión o malentendido.

El objetivo no es eliminar nuestras emociones, si no aprender a controlarlas en el momento oportuno.

Hay muchísimas maneras de echarle el freno de mano a tus emociones cuando estás hablando con alguien en una reunión de trabajo (o en tu vida personal).

Cada vez que notes que la sangre te empieza a hervir, sigue estos sencillos cuatro pasos para empezar a controlar sus emociones de manera efectiva y continuar con tu reunión con paz y buen rollo ;)

  • Toma conciencia de tus emociones. Esto te ayudará a conseguir una mayor claridad, que es esencial para seguir hacia adelante.
  • Descubre el “porqué” de tus emociones. ¿Qué sucede? ¿Qué te está haciendo sentir mal?
  • Pregúntate: “¿Cuál es la solución? Si estudias otras maneras de entender la situación, te sentirás mejor inmediatamente.
  • Elije cómo quieres reaccionar. Esta es la parte más difícil. Aprender a escuchar tus emociones, para identificarlas, comprenderlas y luego elegirlas, no es algo que se pueda practicar de vez en cuando. Requiere un esfuerzo continuo y bastante disciplina.

 

 

Como ves, el proceso de persuadir a tus clientes se basa en la comunicación eficaz (tanto verbal como no verbal).

Pero con estas recomendaciones, hemos dado un paso más para conseguirlo.

Ahora cuéntame, ¿qué es lo más complicado para ti?

¿Cómo superas los momentos “críticos” en tus reuniones de trabajo?

Déjame tu comentario. Estoy deseando leerte ;)

Sobre Ros

Dicen que su capacidad para desarrollar un concepto de la nada y transformarlo en un negocio triunfador, es única. Nacida para emprender, Ros se lanza a cada proyecto siempre con una sonrisa, porque está convencida de que en esta vida hay que hacer las cosas con ilusión, buen humor (el suyo, dicen que es algo inglés), y respeto por los demás. Le fascina Internet porque tiene el "superpoder" de acercar el conocimiento y las personas entre sí como nada ni nadie. No cree en las distancias, y está convencida de que uno puede sentirse cerca de quien quiera, esté donde esté. La aventura de la Re-invención a los 40 le está resultando súper emocionante. Y quiere más.

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2 reflexiones en 7 tácticas infalibles para persuadir a tus clientes en tus reuniones de trabajo

  1. MARA Responder 14 febrero, 2017 at 10:46 am

    Para mí lo más complicado es lidiar con gente prepotente que me intimida con sus palabras y su actitud. Por algún motivo, que desconozco, no me da tiempo ni a respirar hondo y salto como un muelle, y eso me hace perder los papeles, claro… En ocasiones consigo controlar mis emociones y después me doy cuenta de lo positivo que es eso, pero lo más habitual es que no me dé tiempo a reaccionar de la forma apropiada, en casos extremos de arrogancia y agresividad. Gracias por todos tus artículos y tus consejos ¡son geniales!
    Un saludo

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    • Ros
      Ros Responder 14 febrero, 2017 at 11:25 am

      ¡Gracias por participar, Mara! Entiendo perfectamente lo que comentas y lo he padecido en primera persona en el pasado. Pero recuerda que los límites los marcas tú. No permitas que otra persona sobrepase esos límites. Lamentablemente, no podemos controlar el comportamiento de los demás, pero sí el nuestro, y en momentos de tensión no hay nada como “reconectar” con nosotras mismas :) Un abrazo!

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