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Cómo ser una buena líder e inspirar a los demás (para alcanzar tus objetivos)

Por Diana

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Ser emprendedora implica tomar las riendas de tu negocio, y trae consigo serias responsabilidades.

Te convertirás en la cara visible del negocio y tomarás decisiones importantes cada día.

Por ello, es importante que conozcas la diferencia entre ser jefe y ser líder.

Mi propuesta es clara:

Aprende a inspirar a los demás, y alcanzarás tus objetivos.

 

5 pasos para ser una buena líder e inspirar a los demás.

1. No confundas Liderazgo con Poder.

A menudo, muchas personas confunden el liderazgo con el poder posicional.

Liderazgo no significa tener el poder.

Tendemos a creer que una persona en una posición de autoridad o una persona con un título, ostenta poder debido a sus cualidades de liderazgo.

Sin embargo, en muchos casos no existe una correlación entre la posición de una persona y esta capacidad.

 

2. Entiende la diferencia entre ser Jefa y ser Líder.

¿Cuál es la diferencia real entre ser jefa y ser líder?

¿Qué es mejor: imponerse ó motivar con el ejemplo?

Una persona puede ser líder y jefe al mismo tiempo.

Pero no siempre es así. Dependerá de las cualidades que tenga como persona.

Y es que NO todos los jefes son líderes.

La figura del jefe que supervisa a sus empleados para que hagan su trabajo está quedando obsoleta.

Sucede lo mismo con los jefes tóxicos que desde su ego de poder “regañan” o faltan el respeto tanto a la persona como al trabajo realizado.

Las empresas comprometidas con su desarrollo, con los procesos de cambio y la innovación, necesitan líderes que inspiran y equipos motivados.

 

3. Identifica qué quieres ser para tus Colaboradores.

Para que puedas identificar qué postura quieres adoptar ante tus colaboradores, pongo en tus manos la diferencia entre ambas.

Recuerda que solo tú podrás determinar lo que quieras ser.

Un líder es una persona que inspira, guía y dirige a un grupo de personas para alcanzar una meta.

Se trata de alguien a quien le asignan una autoridad moral pero que los colaboradores siguen por propia convicción.

Es aquél que no puede pensar únicamente en su beneficio, sino en el de todas las personas a las que dirige sin recurrir a la imposición.

Por otro lado está el jefe, esa persona que se encuentra a cargo del lugar de trabajo (ya sea la cabeza de la empresa o bien su gerente) y ante quien los empleados deben responder.

¿Mi consejo?

Procura inspirar, guiar y dirigir a tu equipo de colaboradores.

 

 

4. Evalúa a tus colaboradores e identifica qué necesitan que seas para ellos.

Además de identificar lo que quieres ser para tus colaboradores, deberás evaluarlos e identificar qué necesitan que seas para ellos.

Tú tendrás la última decisión, pero recuerda que tus colaboradores siempre serán el corazón que mantendrá en alto tu negocio.

El mundo gerencial clama líderes en vez de jefes.

¡Y no cualquiera es líder!

La demanda está en torno a tener o formar líderes de influencia.

Influir, no mandar.

Y, ¿cómo actúa un líder?

  • Escucha y da ejemplo.
  • Sabe negociar.
  • Genera confianza.
  • Brinda soporte y conocimiento para que el equipo trabaje mejor y de manera integrada.
  • Es transparentes con la situación real de la empresa.
  • Crea espacios para encontrar soluciones y reinventarse desde la conversación generativa, humana y productiva.

Todo esto es lo que genera un liderazgo de influencia que deja una huella en el “ser” y “hacer” de sus seguidores.

 

5. Evalúa e identifícate en ambas posturas.

Por último, trata de identificarte en ambas posturas.

Y escoge la que saque lo mejor de ti.

Recuerda que los jefes generalmente trabajan con fines económicos y no ponen tanta atención en el bienestar de las personas a las que dirigen.

Además, su autoridad no es seguida por gusto sino por imposición.

El jefe siempre tiene la última palabra.

Puedes ser la cabeza de la empresa pero, visto lo visto, ¿cuentas con los elementos necesarios para ser una líder?

 

 

En lo personal, he conocido ambas posturas en mi trabajo y en mi día a día, y eso es lo que me permite decir con toda seguridad que un jefe puede también ser un líder si logra inspirar a quienes están bajo su dirección.

Además, si es una persona que toma en cuenta a sus empleados, los escucha y colabora con ellos para que el beneficio de éstos se traduzca en crecimiento para la empresa, el éxito será inevitable.

Hoy día puedo expresar que he aprendido que para estar un paso más cerca del éxito, lo mejor es una mezcla entre liderazgo y jefatura.

Y confieso que para mí aún está siendo un poco difícil poder equilibrar ambas posturas, porque a la larga no quiero convertirme en la jefa que sólo da órdenes.

Quiero dar ejemplo con mis propias acciones pero haciéndome respetar para lograr resultados que beneficien a todo el equipo.

Sé que será un largo camino pero no descansaré hasta lograrlo…

Y tú, ¿eres jefa o líder? Cuéntame tu experiencia en los comentarios.

*Te invito a leer mis publicaciones en 40yqué aquí.

Sobre Diana

Dicen que soy muy curiosa y que siempre tengo algo que hacer. Un día decidí frenar el abuso de la gente hasta convertirme en “Oveja Negra”, algo que no resultó tan bueno, pero me llevó a transformarme en la persona que hoy estoy orgullosa de ser. Durante toda mi carrera profesional he tratado con gente de todos los niveles socio-económicos, ideologías y diferentes formas de ver la vida. Eso me hizo darme cuenta que debía sentarme a escribir lo que veo, siento y percibo “desde mi trinchera” (como decimos en México).

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