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Lo que nadie te cuenta sobre dejar tu trabajo estable

Por Raquel

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Algunas noches son muy oscuras y demasiado largas.

Insomnio, intranquilidad, preocupación… son algunos de tus compañeros nocturnos.

Pero peor son los días al sol, que son eternos.

Comienzan con el sonido del despertador, que empieza ya desquiciándote.

De nuevo un día más, y tú con ganas de descontarlo de la semana.

Esperando que llegue la hora de salir de la oficina, sin ni siquiera haber empezado la jornada.

Tu sensación es como si te llevaran al matadero.

Levantarse de la cama es toda una odisea.

Hay obligaciones, horarios, exigencias que te empujan a abrir los ojos y poner los pies en la tierra.

Te mandas a ti misma levantarte.

No te apetece, pero tienes que hacerlo.

Y con un peso gigantesco en todo tu cuerpo, te levantas.

 

Un día cualquiera. Un trabajo cualquiera. Y un jefe cualquiera.

Así empiezan tus días.

Sin motivación alguna, rumiando mentalmente que tu trabajo te aburre, pataleando como una niña porque no quieres ir a trabajar y pensando si hoy pasará algo extraordinario que te alegre el día.

Tu trabajo no es nada emocionante, el ambiente laboral te transmite soledad y la empresa no valora todo el tiempo que has invertido en ella, ¿para qué esforzarte?

Pero estás justificaciones a ti no te sirven.

Tu yo interior te critica, te hace sentir muy mal por ser como eres, por quejarte, por estar insatisfecha.

Se supone que deberías estar agradecida por tener trabajo, estar cómoda y tener un sueldo a final de mes.

Pero tu seguridad ya no es suficiente para ti.

Por mucho que hayas intentado engañarte, ya no funciona.

No te convence.

Tú apatía, tu infelicidad y tu malhumor se van mimetizando contigo.

Te están saliendo arrugas en la frente de fruncir el ceño. Y no hay cremas para eso.

Cuando te miras al espejo por las mañanas ya no ves a esa chica que quería comerse el mundo llena de ilusión.

Solo ves a una mujer atrapada, ofuscada y sin brillo en los ojos.

Ya solo se encienden cuando juegas a pensar en cómo sería tu vida si te tocara la lotería.

Seguro que sabes qué harías, ¿me equivoco?

¿Qué te atreverías a hacer?

Es una sensación tan dulce soñar y visualizar un presente diferente…

Pero esa sensación te dura poco.

Cuando vuelves a ser consciente de que estás atrapada en tu jaula de oro, sin ver salida o alternativa…, te haces pequeñita de repente.

 

La pesadilla de dejar un trabajo estable

o cómo dejas que tu saboteador te paralice.

Esa mujer pequeña solo es una ilusión. No óptica, pero sí mental.

Tu autoestima ya no “brilla”.

Y lo sufres en silencio.

A lo largo de todo este tiempo has ido aguantando y mirando hacia otro lado, pero ya no te sirve.

Estás muy cansada, agotada, sin casi fuerzas de nada.

Te delata tu inseguridad.

Tus respuestas en blanco cuando tus amigos te preguntan por tu trabajo.

Y siembre hay alguien dentro de ti que grita:

¡Quiero decirle adiós a mi jefe!

¡Sueño con que me despidan!

¡Quiero ser libre!

Pero te sientes incapaz de verbalizarlo.

Cuando sales del trabajo lo único que buscas son distracciones para olvidarte de él.

De ese malestar que te provoca estrés.

De esa incomodidad cómoda en la que estás estancada.

De esa riña continua contigo misma por ser incapaz de dar un solo paso para cambiar la situación o asumirla.

Es más fácil quejarse.

Intentar convencerte de que lo que te pasa a ti le pasa a todo el mundo.

O esconder la cabeza cual avestruz, evitando afrontar cómo te sientes.

 

Pero tú no eres como las demás.

Eres distinta.

Una persona con inquietudes, quizá adormiladas en estos momentos o con miedo a protestar.

Eres dinámica y proactiva.

Inconformista.

Y te encantaría saber en una bola de cristal que todo pueda cambiar, que todo puede ir mejor, que puedes sentirte bien.

Pero dejas que el miedo no te deje creer en eso.

El miedo te paraliza y lo único que te permite es actuar de forma automática.

La ofuscación ya no la disimulas ni con humor.

En cuanto empiezas a divisar un rayo de luz, aparecen tus pensamientos de desesperanza.

Crees que es tarde.

Te cuestionas dónde vas a ir tú ahora, a tu edad.

Qué dirán los demás de ti.

Te calificas de descerebrada y una vocecita endemoniada se ríe de ti diciéndote: ¿¡Quién te has creído que eres!?

La culpabilidad aparece con fuerza, por creer que eres una egoísta y no pensar en los demás.

Aparece una dependencia emocional a un trabajo que te hace infeliz, que supera tus verdaderas necesidades y deseos.

Y te quedas sin fuerzas para rebatir todo esto.

Tu saboteador te gana al batalla.

 

Este es el plan para salir de tu prisión.

Dejar tu trabajo es un cambio que da vértigo, pero cada vez que piensas en ello, se despierta en ti una sensación de libertad indescriptible e inconfesable.

Forma parte de esa intimidad, privada, solamente tuya.

¿Alguna vez has deseado que sean otros los que tomen la decisión por ti?

Sería más fácil.

Solo de leerlo te invade un alivio casi inmediato.

Es como volver a respirar.

Deshacerte de las ataduras de tu prisión mental.

Y esas ideas que pasaban fugazmente por tu cabeza, cual prisionero piensa en fugarse de la cárcel, van tomando forma.

Tú eres la dueña de tu destino.

Tú tienes el poder de decisión.

 

Deja de esperar que sean otros los que eligen por ti.

Imagínate con 10 años menos.

Volviéndote a ilusionar de nuevo como una adolescente.

Teniendo energía de sobra.

Sonriendo a toda hora.

Dando envidia por tu valentía y por tu decisión.

Comprobando que eres capaz de todo lo que te propones.

Haciendo público tu talento sin vergüenza y con orgullo.

Apostando por tu felicidad, tu libertad y tu éxito.

¿Te imaginas?

 

Déjame un comentario y dime si tú también te sientes atrapada y quieres dejar tu trabajo estable porque no te hace feliz. ¿Te reconoces en este relato?

Sobre Raquel

Dicen que expresa con la mirada más que con las palabras y que su sonrisa es una de sus armas de desmarque, pero lo que más le gusta es que esa sonrisa se convierta en risa. Desde que descubrió el coaching tiene claro que este es su camino y no ha dejado de luchar. Ha vivido un proceso hasta llegar donde está y quiere ayudarte a que tú también lo consigas. Cada día tiene la oportunidad de conocer y ayudar a mujeres reales como tú. Puede inspirarte, guiarte y ayudarte para que disfrutes de tu vida de forma real y auténtica. Para ella es emocionante retarse para que vivas, sientas y ames intensamente. Todo lo que hay en tu vida comienza y acaba en ti…

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6 reflexiones en Lo que nadie te cuenta sobre dejar tu trabajo estable

  1. Anuska Responder 2 Mayo, 2017 at 9:38 pm

    Interesante reflexión

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    • Raquel
      Raquel Responder 4 Mayo, 2017 at 6:40 pm

      Anuska me encanta que te haya resultado resonante este artículo, hay tanta gente que esta en esta situación que es importante que reconozcan donde están y donde quieren estar. Podemos decidir y crear la vida que queramos. Gracias por tu comentario. Un abrazo, Raquel.

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  2. Ruth Mónica Borja Mandujano Responder 2 Mayo, 2017 at 10:31 pm

    Me encantaría pasar más tiempo con mi família no solo los jueves y domingo trabajo de Interna cuidando una señora a la que quiero muchísimo pero amo a los mios y quisieras dejar el trabajo

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    • Raquel
      Raquel Responder 4 Mayo, 2017 at 6:42 pm

      Ruth te entiendo perfectamente, la familia y los que más queremos necesitan de ti y tu de ellos, y el tiempo es algo que no podemos comprar, es algo vital que necesitamos saber cómo gestionar y nuestro trabajo nos absorbe tantas horas que echamos de menos pasar más tiempo con ellos. Hay alternativas que te podrían permitir hacerlo. Vé a por ello. Gracias por tu comentario. Un abrazo, Raquel

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  3. Ross. Responder 25 Julio, 2017 at 4:31 pm

    El temor es uno de los mayores obstáculos existentes para tomar la decisión… la iniciativa. Temor que no solo tiene que ver con lo que vendrá…si no también por aquello que está sucediendo. Hemos crecido en una cultura de que la felicidad se encuentra con un trabajo estable… cosa que es totalmente falsa a la realidad. Más bien debería ser… “la felicidad la encuentras, entre otras cosas, trabajando en aquello que más te gusta”… puesto que a partir de eso..de que te guste.. no solo lo harás con ganas, con motivación,,, si no también con alta calidad, lo cual te puede facilitar tus ingresos… Me identifico totalmente con el artículo… y ya tome una decisión… llena de temor… pero también de ilusión… ya estoy en la etapa de imaginarme como una joven que quiere comerse el mundo… estoy trabajando en ello… Graciass!

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    • Ros
      Ros Responder 26 Julio, 2017 at 6:47 pm

      Excelente reflexión, Ross! Te envío toda la fuerza y energía del mundo para esta nueva etapa que comienza. Échale un vistazo a los posts del blog de la categoría “starting”, que son lo que están diseñados para las emprendedoras que comienzan. Confío en que te resulten súper útiles. Un abrazo!

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